Jon Asensi

Mi pasión por la psicología me viene desde pequeño. Ya en la escuela me gustaba observar las diferencias entre mis compañeros en la forma de comportarse y de reaccionar ante las situaciones.

El hecho de preguntarme constantemente el porqué de mis conductas y de las de mis compañeros y compañeras, alimentaba mi curiosidad por la gente y por cómo actuaban.

No fue hasta la adolescencia, que empecé a ver a gente tomar decisiones de las que luego se arrepentía y a gente que se aprovechaba y abusaba del resto sin ningún motivo aparente. Gracias a ésto, considero que pude entrenar algunas habilidades fundamentales para el ejercicio de la profesión de psicólogo: la paciencia, la observación y la importancia del sentido del humor.

Mi Filosofía

Durante la universidad no sólo adquirí conocimientos teóricos, sino que también me conciencié sobre los problemas reales de nuestro tiempo, y llegué a la conclusión de que la mejor manera de prevenir los problemas futuros es entrenar, educar y fortalecer a los niños, niñas y adolescentes, ya que ellas/os serán los “dueños” del futuro. Fue allí cuando decidí que me iba a dedicar a ser psicólogo infantil y de adolescentes.

Tras acabar la licenciatura de psicología, sentí que la universidad sólo había conseguido abrir un camino y que aún me quedaban muchas cosas por aprender. Mi curiosidad me llevó a seguir formándome mediante congresos anuales para especializarme en infancia y adolescencia, además de hacer un Máster en práctica clínica y acreditarme legalmente como psicólogo sanitario.

Finalmente, decidí obtener el título de Formador de Formadores porque considero que un buen psicólogo es muy similar a un buen profesor, y éste título me ha dado acceso a conocimientos y oportunidades ligadas a la enseñanza que son muy beneficiosos para la mejora de la práctica clínica.

Además de todo ésto, me mantengo en constante actividad investigadora, aunque siempre centrada en el mundo de la infancia y la adolescencia.

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